POV de Selena
Alessandro se gira de inmediato, clavándome sus ojos oscuros con desconcierto y sorpresa, mientras mi madre se viene hacia mí con una expresión que hasta ahora le desconocía.
—¿Qué dijiste, María Selena? —dice con un tono que ni la Santa Inquisición ha utilizado jamás, estoy segura—. ¡Sabes que no me gustan las mentiras! Y mucho menos tus tontas bromas.
Debería decir que la reacción de mi madre me asombra, pero no. Ella siempre ha sido así de «amorosa» conmigo. No es que no me qui