POV Alessandro
Bajo a su boca no para besarla, sino para devorarla. Selena ahoga un gemido contra mis labios que se me instala directo en el pecho como una descarga eléctrica. Sus manos, pequeñas pero firmes, se enredan de inmediato en mi camisa desabrochada, tirando de la tela con una impaciencia deliciosa que me enloquece.
—Alessandro... —susurra en el microsegundo en que me separo para respirar, pero no le doy tregua.
Deslizo mis labios por la línea de su mandíbula, saboreando la calidez