POV Alessandro
—¿De qué diablos estás hablando? ¿Estás borracho o qué? ¡Te callas y te sientas, Alessandro! —me ruge con una furia contenida, clavando sus ojos grises en mí mientras el eco de su puñetazo aún vibra en las copas de cristal—. No vas a humillar a nuestra familia ni a nuestros socios por tus caprichos. ¡Siéntate!
La vena en su frente late con una fuerza peligrosa, pero yo no me muevo ni un centímetro. Sostengo su mirada asesina con total parsimonia. A mi lado, noto cómo Gennaro Mont