Deimon cargo a su hija sentándola en un sofá que había en el despacho naim se mantenía alerta a cualquier movimiento que hiciera Eliot para nada confiaba en él
—estoy bien mamá ya no llores—
Naim miró a dirección a su amada quien trataba de acomodarse en el sofá
—por favor no hagas más esfuerzo déjame hacerte un té yo misma lo prepararé para que te sientas mejor, lo siento si fui muy dura no quería causarte daño—
Dijo su madre volviendo a llorar de tristeza.
—mamá basta, no llores no has hecho