—vas bien, ¿puedes saltar más alto?—
Mi cuerpo estaba entumecido el dolor se apoderaba de mi sentía mis piernas hinchadas y un leve temblor en todo mi ser, el sudor cubría mi dorso tenía ropa muy ligera y mis pechos saltaban al compás de cada salto que daba
—creo que ya no puedo moverme—
—no digas que no puedes sin hacer el intento te escuchas débil y no lo eres—
Hice lo que me pidió salté y al caer me di un fuerte golpe en la rodilla
—¿estás bien?—
Ella corrió hasta a mi y me ayudo a levanta