Rachel regresó a la mansión después de su infructuosa búsqueda de Logan. Su mente estaba nublada por la frustración y la preocupación, y cada uno de sus pensamientos giraban en torno a la inexplicable ausencia de su esposo. Mientras se encontraba sentada en el jardín, intentaba mantener la calma, a pesar de la inquietud que la había acompañado en los últimos días, en especial, en las últimas horas. Logan continuaba ausente, y la falta de comunicación, sumada a su silencio, comenzaba a minar su