Un mes después. Aún en la isla.
El sol se colaba entre las cortinas de lino, iluminando suavemente la lujosa habitación. Rachel abrió lentamente los ojos, sintiendo un intenso malestar en su estómago que la hizo fruncir el ceño.
Había pasado un mes desde la boda, un mes de aparente calma, un mes lleno de noches de pasión que habían intensificado su conexión con Logan, aunque también habían acentuado la distancia emocional entre ellos. Logan, imperturbable como siempre, había evitado cualquier c