En sus hombros.
Veo los ojos de Maximiliano rojos, en una combinación de rabia y odio a la vez.
Doy unos pasos para atrás asustada. Puedo sentir mi respiración agitada, y mis manos temblar de miedo al ver sus ojos clavados en mi.
Se acerca a mi de una manera tan abrupta, que me hace pegar de la pared del ascensor. Trago grueso para mirarlo, está tan molesto que puedo ver las venas de su frente marcadas de la molestia.
—¡Te dije que no debes provocarme, y mucho menos andar de zorra! —apretó los puños con molest