Dos hombres derribados en el suelo teníamos en la pista de baile. Por un lado, siendo reducido y aplastado por la fuerza de varios guardias, Omar; por el otro a mi suegro. Su acto heroico no deja a nadie indiferente, todos hemos sido testigos de lo que ha hecho, y estoy viendo con estos propios ojos que se han de comer los gusanos cómo Adam viene corriendo en su socorro.
El novio chequea la condición de Misael mientras que Leandro, que me tiene detrás de él, no reacciona. Está desconcertado, má