Han pasado dos semanas desde que se reveló el secreto peor guardado de la historia: mi matrimonio con Leandro. Los días han pasado de una forma turbulenta y poco calmada. Entre mi adaptación como la “nueva señora Brown” y el bendito objetivo que mi flamante esposo me ha impuesto, ayudar a organizar la boda de Sofía.
Ha sido una tarea colosal que hoy debía terminar. En el bosque de la mansión tenemos a cientos de trabajadores haciendo de las suyas y a la pobre, pobre organizadora oficial de la b