La sombra de Alejandro se cernía sobre los brillantes suelos de mármol del atrio mientras se acercaba a Cleo, que estaba posada como un elegante cisne junto a la fuente. Sus cejas estaban fruncidas con determinación, sus pasos decididos y resueltos.
—Cleo. —comenzó, su voz con un toque de impaciencia.
—Ale. —dijo con una voz melosa y chillante.
—Necesito saber, ¿cuál es tu próximo paso para Sebastián?
Levantó la mirada, sus ojos brillaban con complejidades ocultas y dejó escapar un delicado s