Ava estaba sentada en su oficina, su mirada perdida en la pantalla de su computadora. Los números y gráficos que normalmente captaban toda su atención parecían ahora borrosos y sin importancia. Su mente no podía dejar de regresar al parque, a la intensidad del beso de Omar y a la promesa de amor que le había hecho. Revivir esos momentos era como volver a sentir la presencia de Sebastián, una sensación que había pensado perdida para siempre.
El sonido de unos suaves toques en la puerta la sacó d