Eran las seis de la tarde cuando Samara se encontraba en su habitación, con una peluquera profesional y dos maquillistas que habían comenzado hace unos diez minutos.
Su vestido color negro, largo y exquisito, estaba encima de la cama, junto a unas sandalias plateadas que tenían un diseño único.
La mujer que estaba haciendo ondas en su cabello solo comentaba de lo largo que lo tenía mientras ella solo tecleaba chateando con André, preguntándole qué hacía en este momento.
Le hubiese gustado dec