A la mañana siguiente Samara se estaba arreglando en la misma habitación que Sophie le dejó desde un principio que llegó a esa casa, y aunque en su mente todavía todo se repetía de forma rápida, se miró por un momento en el espejo.
Decir que se acostaron a dormir muy tarde era quedarse corto, porque, aunque tenían mucho para contarse, su mente estaba abollada de información, y sobre todo de indicaciones.
Michael y Sophie le habían repetido infinidad de veces que ella era la única heredera del