—Edificio United Way, ya mismo… —Connor alcanzó a subirse apenas cuando el auto estaba arrancado, mientras la rodilla de André no dejaba de titilar, y su mano apretaba el pasador de manos.
—¿Qué harás? —el rostro de André se giró hacia él, y este le mostró una sonrisa siniestra.
En silencio, André tomó el teléfono antes de responder a Connor.
—¿Laurent? ¿Has llevado a Samara y a mi abuelo al edificio United Way esta mañana?
—Solo a su esposa, señor… el señor Pierre la acompañó hasta la empre