Samara abrió sus ojos cuando en la cama estaba dando vueltas sin poder conciliar el sueño, y se sentó encendiendo una lámpara a su lado, mientras restregaba un poco sus ojos.
Miró el reloj digital para comprobar que eran la una y media de la mañana, y pasando un trago, de pronto sintió la necesidad de tomar mucha agua.
Tomó una bata a su lado, y unas pantuflas de algodón que incluso eran de André, y caminó para salir de la habitación e ir por un poco de agua.
Quizás había sido el vino de la cen