La calidez definitivamente había hecho que sus ojos se cerraran, ella no pudo evitar abrazar su cuerpo grande, como si este pecho la consolara de alguna forma.
Como si todo lo que había llevado en sus hombros por tanto tiempo estuviese siendo cargado por otra persona, y una seguridad increíble, hizo que su boca soltara el aire.
El aroma de André la invadió por completo, y pudo jurar que él también soltó el aire porque pegó contra su cabeza.
—El abuelo… —Connor se quedó con las palabras en la bo