Dos días después, Samara estaba sentada en esa bañera de lujo, mientras miraba su dedo y recostaba la barbilla a las rodillas.
Un suspiro largo salió de su boca y luego reprimió sus ojos.
En solo unas horas, habría una cena especial en esta casa, y ella sería parte de otra mentira de André.
Hoy el millonario le confesaría a su abuelo que ambos estaban comprometidos, todo esto porque de alguna forma este hombre pensó, que esto lo haría más que feliz.
Además, estaba este otro asunto que ella no h