Adhara llegó a la mansión Aksoy, y fue al jardín, paseó un buen rato tratando de despejar su mente y tratando de hilar sus ideas, En la noche, Emir dejó a Adhara en su habitación y fue a la suya, con una enorme sonrisa y un corazón latiendo a mil, llegó y se tiró sobre su cama.
Pasó la noche entera pensando en como y de qué manera le confesaría sus sentimientos, la madrugada llegó y con él, Morfeo que se apoderó de el.
Al despertar se duchó y salió muy temprano a la oficina, en el camino marcó