En la noche, Emir dejó a Adhara en su habitación y fue a la suya, con una enorme sonrisa y un corazón latiendo a mil, llegó y se tiró sobre su cama.
Pasó la noche entera pensando en como y de qué manera le confesaría sus sentimientos, la madrugada llegó y con él, Morfeo que se apoderó de el.
Al despertar se duchó y salió muy temprano a la oficina, en el camino marcó a Kerim.
— ¿Ya estás en la oficina?
— Oye, soy empleado no esclavo. — Respondió con sorna.
— Necesito consejos del play-boy de Est