~Elias~
Golpeo el escritorio con la mano, el sonido vibrando a través de la madera. —¡Sal de mi oficina, Alice! ¡No quiero tus tartas, no quiero tu café y no te quiero rondando a mi alrededor! ¡Solo haz tu maldito trabajo y déjame en paz!
Alice se congela. El color se drena instantáneamente de su rostro, dejándola completamente pálida. Sus ojos se dilatan en puro estado de shock. Nunca, en todos los meses que ha trabajado para mí, le he levantado la voz. Jamás.
Ella maneja mis horarios, mis neg