A sólo tres días de la presentación, Bellini me llamó a su oficina.
—Ayer fui a ver el recinto – dijo él, mientras me miraba por encima del hombro – ha quedado muy bien, te felicito por tu trabajo.
—Muchas gracias, señor Bellini.
—Estuve hablando con Bernardi, me dijo que necesitaba gente dentro de la presentación, más concretamente a un jefe de prensa, para alistar las entrevistas con Crystal Jhons, nuestra diseñadora– él rio, y yo sonreí débilmente – y te recomendó. Yo sé bien que no es tu ár