Azaleia
Los días siguientes no me escondo de él, pero tampoco estoy todo el día en su cuarto. Pero si yo entro él manda a salir a todos los demás, no importa quien sea y se queda expectante a lo que yo vaya a hacer: si voy a ver su ojo o sus heridas en las manos, se queda quieto casi sin respirar mientras me observa.
Él intenta hacerme conversación, me pregunta por mi día, sobre como curar heridas, e intenta acercarse a mí como puede, aun cuando él no puede ni debería moverse. Siempre me pide