Azaleia
Nunca me imaginé ver a Brock de esta manera. Se veía realmente… desesperado. Su estado no era el mejor e iba a estar un buen tiempo aun descansando para poder recuperarse. Del hombre bravucón y fuerte que yo conocía solo quedaba una parte. Y aun así… mi esposo era imponente. Aun así, acostado, con su ojo aun de color púrpura e hinchado, su brazo inmovilizado y cada movimiento que hacía le resultaba doloroso, Brock dominaba la habitación y el lugar y yo no me atrevía a moverme más bajo s