Layne
Brock tenía completamente razón. Teníamos problemas mucho más importantes que estar aquí hablando con el Conde. Blatta había escapado de una fortaleza como era el castillo del Duque de Miraes en poco tiempo, eso no era una buena señal. Y, sin embargo, aquí estábamos, preocupándonos por “defendernos” de mi tío.
Podía entender la aprensión de Brock de traer a su esposa a semejante encuentro, el Conde se la podría comer viva. Era una chica sencilla, pequeña y que, como solo pocos sabemos,