Daniel Carnelutti (una semana después)
El Pastor José me mira y yo trago grueso.
Va a darme una negativa.
—Dina necesita a Dios, no casarse obligada contigo, Daniel. —responde calmadamente el Pastor.
—Pero, la familia es el primer ministerio, ¿no?— susurro apresuradamente. —Ella quiere divorciarse, pero eso no es de Dios. Es del diablo. —digo con seguridad, resaltando cada punto al chocar mi dedo contra la mesa.
—A ver, debes orar a Dios; yo no hago nada, sólo soy un recipiente que es usado