Mundo ficciónIniciar sesión– ¿Nos mandó a llamar, señora? –pregunto cabizbajo el mayor domo del palacio.
Adaira se sentó junto a Antonella en la sala en la que, a unos metros de distancia, estaban los jefes de cada servicio de la casa.
–Sí. Como ya saben; los antiguos reyes no están y es momento de cambiar muchas cosas aquí –contestó mirando a cada uno, recordando los buenos momentos del viejo de la cocina, o recordar cuando el mayor domo estaba entre las piernas de su madre –. Una de ellas; es







