Capítulo 22. Un nuevo comienzo.
Emma Uzcátegui.
El día siguiente amaneció con un cielo despejado, pero en el interior de mi casa, me sentía como si estuviera atrapada en una tormenta de emociones. Mientras hacía las maletas para el viaje de Año Nuevo a casa de la familia de Gabriel, mi mente se llenaba de pensamientos contradictorios.
—¿Por qué siempre tengo que llevarme la presión de ser la nuera perfecta? —murmuré, mientras metía un suéter en la maleta—, aunque eso era imposible, yo era la menos querida, la repudiada por no