Capítulo 11. Lágrimas de un sueño roto.
Cuando llegamos a casa, el silencio seguía envolviéndonos como una manta pesada. Respiré hondo, mirando a Gabriel, intentando encontrar la fuerza que sabía que necesitaríamos.
Un par de semanas después regresamos a la clínica, para que me realizaran unos nuevos exámenes para verificar el éxito del procedimiento. Me tomaron la muestra de sangre mientras nos indicaban que esperáramos en la sala contigua.
La esperanza brillaba en nuestros ojos mientras esperábamos los resultados. Gabriel sostení