- Te he visto trabajar muy duro esta mañana por lo que deberías tener más hambre, pero al ver que revolvías la comida he supuesto que algún problema te ha cerrado el estómago.
Daniel salió de su ensimismamiento, con un movimiento de cabeza lo invitó a sentarse y a servirse comida de la cesta. Mike se ofreció como paño de lágrimas, Dan no estaba demasiado convencido, aunque lo intentó.
-¿De qué va a servir? Ayer tuve un feo encuentro con Eddie. – Dijo
-Por la tarde, ya lo sé – Recordó Mike.
-No