Esperó a que la muchacha trajera la bebida, Eddie Montrail sirvió, acercándole uno de los vasos a Dan. – Por las mujeres – Brindó.
-No pienses que voy a brindar contigo – Le contestó apurando su bebida de un solo trago. – No soy tu amigo y no te he invitado a sentarte a mi mesa. Si no quieres tener problemas conmigo – ahora si lo amenazó directamente – mejor te vas por donde has venido.
-Vaya, amigo. Veo que tienes sed. – Respondió llenándole el vaso de nuevo – No te han servido alcohol en ca