-¡Pero si ya le conté todo en Las Vegas!
-Te… te conté, recuerda, por favor – reprendió cariño Daniel – además no puedes haberme contado diecisiete años de vida en unas horas…
-¿Quiere… quieres que te cuente todo? – preguntó divertida
-Todo, absolutamente todo, quiero saber todo de ti…- bromeó también Daniel
Pero no hizo falta, pues a Débora no le costaba demasiado hablar de su vida, al contrario, le encantaba recordar aspectos de su infancia, le habló de su familia, las travesuras de muchacho