El la miró unos momentos y sonrió por su candidez, ¿Trabajar? No tenía por qué trabajar, a no ser que deseara lo contrario. Evidentemente su madre siempre había ocupado un puesto de responsabilidad en las empresas, pero eso no podía hacerlo Débora, por falta de preparación y aunque la tuviera por descontado que no le dejaría meter las narices en sus negocios al menos hasta que no estuviera seguro de que no era una embaucadora, esa seguridad temía que no llegara nunca.
Por otro lado, no se vería