-¡Marcia, Marcia, ya estoy en casa! - Gritó Mike al tiempo que se apeaba del coche a las puertas de una sencilla casa de dos plantas con un porche que la rodeaba y en el que se oían las risas de unos niños. Se oyó enseguida una voz que salía de la casa llamando a sus hijos que correteaban por el jardín. Los esposos se encontraron al pie de la escalera y se besaron efusivamente, dos niños revoloteaban a su lado, gritando papa, papa, regalos, regalos… Soltó a su mujer, cargó a sus dos hijos y ent