Si… - respondió rotundamente Daniel – Voy a casarme con ella.
Como era previsible, el café que Mike intentaba llevarse a la boca terminó derramado por encima de su camisa.
-¡Maldición! – Se quejó intentando secar su camisa – Mira a lo que llevan tus estúpidas bromas. Ahora voy a tener que cambiarme en el baño pues ya he dejado la habitación y tengo mi maleta en la recepción.
-Pues vas a tener que regresar a ella – respondió tranquilamente Dan – Nos quedamos hasta mañana, acabo de informar al ho