-No hombre… - interrumpió Dan - claro que no. Sabes que ni soy un depravado ni mucho menos un corruptor de menores, la invité a sentarse conmigo cuando me sirvió la bebida, y luego prácticamente no le di otra opción.
-¿Demasiada casualidad no? – Dudó Miguel.
-No sé. A ver, recapitulemos, ayúdame a ver si tú también lo ves como yo: A los dos nos ha explicado que se hizo amiga de Mandy la chica con la que yo estaba siempre, esta le contó que yo la trataría bien y que era generoso, así que cuando