Débora era plenamente consciente que no tenía otra alternativa, su plan no había funcionado por la estupidez de Daniel de entregarse, ahora los dos estaban detenidos y sus hijos a la buena de Dios como quien dice. Quizá era la cosa más idiota que habían hecho ambos desde que se conocieron y, decididamente, esa situación no podía demorarse más, así que con su corazón en un puño y consciente que se estaba metiendo en la mismísima boca del lobo aceptó casarse con Jorge. Esperaba, deseaba, anhela