207

Entró en la pequeña salita y se presentó con formalidad:

-Soy el inspector Fernando Díaz, ¿y usted?

Débora se presentó, el policía la acompañó a un despacho situado al fondo de la comisaría. La estancia era de lo más impersonal una mesa metálica en la que solo había una pantalla de ordenador. Dos sillas a cada lado y una pequeña ventana por la que se colaba la luz diurna.

Quedaron sentados frente a frente, el policía permaneció unos minutos en silencio mirando fijamente a la mujer. Ella no
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP