Dan tenía la taza de café en la mano, tembló, estuvo a punto de dejarla caer, pero consiguió volver a colocarla sobre el plato sin tener que lamentar ningún estropicio.
.¿Estás bromeando verdad? – preguntó sorprendido.
.No – Fue la escueta respuesta de Débora
.¿Por qué?
.No quiero…
.Esto parece un diálogo de idiotas… ¿Vas a explicarme que te pasa? – preguntó cada vez más asustado, en otro momento se hubiera enojado si alguien osaba contradecir sus órdenes…, ahora en cambio estaba asustado... ni