Daniel se sentía seguro, en ese momento negarle el dinero a su “necesitado” hermano era toda una satisfacción, momentánea por supuesto, pero satisfacción al fin y al cabo y pensaba disfrutar de ese pequeño triunfo, así que se irguió más en su cómo asiento y lo miró burlón mientras repiqueteaba los dedos sobre la mesa, acción que sabía impacientaría más a su oponente.
-Imposible ¿Por qué? - intentó responder serenamente Jorge al que en verdad apremiaba la necesidad de efectivo, había regresado s