Otra vez esos ojos mirándola, creía que eran ambarinos, pero ahora habían oscurecido, se habían vuelto oscuros, muy oscuros. Miedo… ese miedo a lo incierto que no la dejaba reunir un mínimo de valor para responder, y, que encima, parecía enfurecer más a ese hombre que la tenía retenida en esa habitación… Dos preguntas, dos preguntas le había formulado ese desconocido hasta el momento, ¿Cuál de ellas responder primero? Su cabeza no daba más de sí, intentó balbucear…, pero su boca se negaba a ha