Franco se limpió las lágrimas, después de haber llorado por un largo rato en el regazo de Daniela.
¡Cómo necesitaba aquello!
Tantos años sufriendo en silencio, teniendo que tragarse su dolor y fingiendo que todo estaba bien, cuando en realidad su vida era un infierno, y la frustración y el sentimiento de culpa eran su día a día.
No sabía que necesitaba tanto ser escuchado hasta ese momento, donde derramó su sufrimiento en frente de Daniela y por fin pudo tener un consuelo por sus pérdidas.
—Gra