Las lágrimas mojaban la almohada, mientras que su cuerpo se sacudía gracias al llanto. Sola, sin el calor de Franco en la cama, ella dejaba salir toda la frustración que la noticia de la mudanza le estaba causando.
No entendía aquella decisión tan drástica, como tampoco que él continuara durmiendo en otra habitación.
—¿Por qué el amor duele tanto? —sollozó—. Franco, es la segunda vez que me rompes el corazón.
Detrás de la puerta, él escuchaba sus llantos, sus dudas y sus reclamos; entonces se s