Daniela levantó a Ashley temprano y la llevó al baño, donde la ayudó a asearse. Después de que ambas estuvieron listas, se dirigieron a la cocina para preparar el desayuno, que consistió en panqueques con chocolate caliente.
—¡Qué rico, profe! —exclamó ella con ojitos brillosos, y se lamió el dedo que se le ensució con el jarabe.
—¡Ay! ¡Qué lindo que te hayan gustado! —celebró Daniela con fuertes palmadas—. Hoy te compraré varios paquetes para que tu papi te los prepare.
—¡Sí! —vociferó con al