Daniela trabajaba con cada niño en el salón por turnos, para poder dedicarles tiempo exclusivo a todos. Aquello era una tarea difícil, debido a que en el aula había casi cuarenta alumnos.
Era la primera vez que ella impartía docencia en una institución pública, por lo que apenas se estaba adaptando a las irregularidades de la escuela, las carencias de materiales y el tener que enseñar a tantos niños al mismo tiempo.
—Si tengo cinco bolitas y tú me quitas dos, ¿cuántas me quedan? —le preguntó a