Mientras Adrien intentaba conciliar el sueño, en busca del descanso, para ya no pensar en la situación de Emely, en su dolor, en la culpa de Renata, en su propia culpa, Valeria, en cambio, disfrutaba de los últimos hechos que con ayuda de Lucrecia había logrado.
— Qué hay de ti, querida, se te fue tan fácil venderte a ese tipo, y recién han anunciado tu boda con él, me asombra la capacidad tan grande que tienes para embolatar a los hombres, como lo hiciste conmigo,eres una malagradecida — Escup