Sam esbozó una amplia sonrisa, y su corazón palpitó con fuerza.
—Un Oscarito —susurró.
Un par de lágrimas corrieron por las mejillas de Óscar.
—Un niño —expresó lleno de ilusión y se acercó besando a su esposa—. Muchas gracias por este regalo—. Norita y nuestro pequeño serán nuestro mayor tesoro —refirió con la voz fragmentada.
Sam lo miró con ternura, correspondió con calidez a su beso.
—Nosotros te amamos tanto —aseveró—, seremos la familia que siempre soñamos —comentó con la mirada ilumin