Óscar inhaló profundo, se quedó pensativo, entonces supo que había que poner manos a la obra y hacer algo especial, para su esposa.
Samantha colocó su mano en la cerradura, estaba por salir de la alcoba, inhaló profundo y giró para regresar hacia donde estaba Óscar, entonces lo abrazó con fuerza.
—Lo lamento, sé qué haces todo porque estemos bien, y te lo agradezco —susurró—, antes de arreglar la habitación de nuestro bebé, debemos enterarnos si será niño o niña —propuso, y le acarició la meji