Samuel caminaba con la mente dispersa por los distintos antros de Zicatela, buscaba con sus ojos algo que lo calmara, de inmediato divisó afuera de una de las discotecas un grupo de chicos reunidos, y se aproximó a ellos.
—¿Ustedes saben dónde puedo conseguir algo más fuerte que licor? —cuestionó y los observó con atención.
Los muchachos se miraron entre ellos, pero ninguno dijo nada. Samuel sacó del bolsillo de su pantalón varios billetes de mil pesos, y de inmediato se los mostró a los jóv