Dos semanas después
La muerte de mi padre todavía sigue latente, pero, al menos, ya no voy caminando como un zombi a todos lados, ya soy más consciente de las cosas qué hago, hacia donde voy por las calles, mi estómago está procesando mejor la comida también. Supongo que, poco a poco, las cosas irán tomando su curso.
Unas chicas de clases me invitaron a una fiesta esta noche, pero todavía no estoy de humor para eso, además, todavía no sé si lo hacen realmente con la intención de que yo despeje